Entre risas, aplausos y solicitudes de adhesión se desarrolló hoy la primera conferencia del día del V Congreso Latinoamericano y I Centroamericano “Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos”, dictada por María Consuelo Mejía, representante de la organización Católicas por el Derecho a Decidir.
Durante la conferencia, titulada “Derecho a decidir, derecho a disentir: entre el dogma y el libre albedrío”, Mejía presentó los resultados de una encuesta de opinión, desarrollada en México, en 2009. Los objetivos de esta encuesta fueron, entre otros, conocer las opiniones de las y los católicos sobre la separación ente Estado e iglesia, violación, educación en la materia, anticoncepción, abuso y diversidad sexual.
Entre los principales resultados de la encuesta, realizada a tres mil personas en cinco regiones distintas de ese país, destacan que el 82 por ciento de las y los católicos encuestados opinan que el Estado debe garantizar el derecho de las personas a decidir libremente cuántos hijos tener y el espaciamiento entre embarazos. Destaca además que el 73 por ciento apoyaría a su iglesia si se promovieran los Derechos Humanos en el ámbito interno.
La encuesta revela además que el 55 por ciento de las personas encuestadas opina que una mujer que recurra al aborto sí puede ser considerada una buena católica y que el 45 por ciento son contrarios a las leyes que atentan contra la libertad de las mujeres de elegir libremente la maternidad.
Otra de las cifras reveladoras es que el 87 por ciento de la feligresía entrevistada considera que los sacerdotes que hayan incurrido en abusos sexuales deben ser juzgados penalmente.
Los resultados de esta encuesta refrendan los realizados anteriormente en otros países latinoamericanos como Bolivia, Colombia y Brasil, en 2003 y 2005. La representante de Católicas por el derecho a decidir indicó que “esto nos está mostrando que cada vez son más los católicos que deciden libremente, hay un crecimiento de nuevas identidades católicas, de personas que reclaman una iglesia más cercana a su realidad, más comprensiva”.
María Consuelo Mejía destacó que perciben un retorno del integrismo fundamentalista, pero la diferencia es que ésta ahora utiliza un lenguaje de democracia y Derechos Humanos para tratar de imponer una visión histórica que ha sido misógina y sexista. Además, que ha contribuido a definir la posición de subordinación de las mujeres con respecto de los hombres.
También advirtió que, a partir de la IV Conferencia Mundial de la Mujer de la ONU, en 1995, en Beiging, el Vaticano ha lanzado una cruzada para influir en materia de políticas públicas a nivel mundial. Entre las estrategias utilizadas están la de aprovechar el capital simbólico y político que todavía poseen en muchos países del mundo, así como posicionarse políticamente en sitios privilegiados.
“El rotulito de la delegación del Vaticano en la ONU dice ‘Santa Sede’, que lo coloca en un lugar distinto del resto de las naciones ahí representadas”, indica Mejía.
Aparte de lo expuesto por Católicas por el Derecho a Decidir, en el Congreso este día fueron abordadas otros temas importantes, como la necesidad del reconocimiento de la violencia sexual como problema de salud pública.
Este viernes 7, la conferencia inaugural abordará la planificación familiar como un derecho humano incumplido y en mesas redondas habrá debates interesantes como el de la bioética en sociedades donde la tecnología permite, cada vez más, la concepción asistida.
Para más información comunicarse con Magda Hernández, al teléfono 42283631.
www.congresoderechosysalud.com
Durante la conferencia, titulada “Derecho a decidir, derecho a disentir: entre el dogma y el libre albedrío”, Mejía presentó los resultados de una encuesta de opinión, desarrollada en México, en 2009. Los objetivos de esta encuesta fueron, entre otros, conocer las opiniones de las y los católicos sobre la separación ente Estado e iglesia, violación, educación en la materia, anticoncepción, abuso y diversidad sexual.
Entre los principales resultados de la encuesta, realizada a tres mil personas en cinco regiones distintas de ese país, destacan que el 82 por ciento de las y los católicos encuestados opinan que el Estado debe garantizar el derecho de las personas a decidir libremente cuántos hijos tener y el espaciamiento entre embarazos. Destaca además que el 73 por ciento apoyaría a su iglesia si se promovieran los Derechos Humanos en el ámbito interno.
La encuesta revela además que el 55 por ciento de las personas encuestadas opina que una mujer que recurra al aborto sí puede ser considerada una buena católica y que el 45 por ciento son contrarios a las leyes que atentan contra la libertad de las mujeres de elegir libremente la maternidad.
Otra de las cifras reveladoras es que el 87 por ciento de la feligresía entrevistada considera que los sacerdotes que hayan incurrido en abusos sexuales deben ser juzgados penalmente.
Los resultados de esta encuesta refrendan los realizados anteriormente en otros países latinoamericanos como Bolivia, Colombia y Brasil, en 2003 y 2005. La representante de Católicas por el derecho a decidir indicó que “esto nos está mostrando que cada vez son más los católicos que deciden libremente, hay un crecimiento de nuevas identidades católicas, de personas que reclaman una iglesia más cercana a su realidad, más comprensiva”.
María Consuelo Mejía destacó que perciben un retorno del integrismo fundamentalista, pero la diferencia es que ésta ahora utiliza un lenguaje de democracia y Derechos Humanos para tratar de imponer una visión histórica que ha sido misógina y sexista. Además, que ha contribuido a definir la posición de subordinación de las mujeres con respecto de los hombres.
También advirtió que, a partir de la IV Conferencia Mundial de la Mujer de la ONU, en 1995, en Beiging, el Vaticano ha lanzado una cruzada para influir en materia de políticas públicas a nivel mundial. Entre las estrategias utilizadas están la de aprovechar el capital simbólico y político que todavía poseen en muchos países del mundo, así como posicionarse políticamente en sitios privilegiados.
“El rotulito de la delegación del Vaticano en la ONU dice ‘Santa Sede’, que lo coloca en un lugar distinto del resto de las naciones ahí representadas”, indica Mejía.
Aparte de lo expuesto por Católicas por el Derecho a Decidir, en el Congreso este día fueron abordadas otros temas importantes, como la necesidad del reconocimiento de la violencia sexual como problema de salud pública.
Este viernes 7, la conferencia inaugural abordará la planificación familiar como un derecho humano incumplido y en mesas redondas habrá debates interesantes como el de la bioética en sociedades donde la tecnología permite, cada vez más, la concepción asistida.
Para más información comunicarse con Magda Hernández, al teléfono 42283631.
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