Llegué al edificio 7-10 en la zona 1. Cuando llegué al piso indicado por la diputada noté otras bancadas políticas en el mismo piso. Antes de conocerla imaginaba muchas cosas. Una de ellas era que Nineth Montenegro sería una persona dura, de carácter fuerte, según su manera de actuar tan firme ante la justicia.

Cuando la vi y me saludo, la percibí como una persona dulce, amable, y muy educada. Mientras conversábamos pude ver hablaba con sencillez, mientras era directa al mismo tiempo, y sus palabras coincidían con sus expresiones, lo que resaltaba su sinceridad para conversar.  No se parecia a las figuras públicas que se ven en los medios. Nineth Montenegro quien tiene 50 años,  y ha tenido una trayectoria impecable en la política es una digna persona a entrevistar para cualquier periodista.



En los últimos días hemos visto los resultados de su lucha perseverante al favor de la justicia, Cómo se sintió después de que la Corte de Constitucionalidad destituyera finalmente a Bienvenido Argueta?

Bueno, en un inicio me sentí satisfecha porque al final, debe privar en Guatemala el estado de derecho, pero también preocupada porque uno sabe que en un país donde la institucional es débil y el estado de derecho está por estructurarse siempre pueden surgir problemas, y yo creo que si se logró la destitución del ministro. En todo caso la información se me dio todavía encriptada, estoy trabajando en eso, y luego he tenido una serie de intimidaciones y amenazas muy fuertes para mí, y mi familia.



O sea que ha tenido sus repercusiones,

¡Ah! Sí fuerte, muy fuerte, me está cambiando la vida. Esto es un riesgo, y demuestra que estamos viviendo casi como en la época de las dictaduras militares en donde hay que actuar en  base a ilegalidades, al capricho y al antojo, si uno se basa en la ley los castigos son intimidaciones y amenazas como las estoy viviendo.

Me imagino que debe ser más fuerte ya involucrando a la familia. Es distinto…


(Con una mirada más seria me respondió)

Si porque que le digo yo, manifiesto mi preocupación pública por mis dos hijas verdad, que son chicas y jóvenes, y he peleado por eso, para que se les brinde al menos alguna forma de seguridad.

¿Cuál considera el reto más difícil que ha superado usted a lo largo de su vida?

A lo largo de mi vida- respondió y meditando hacia arriba me respondió- Yo empecé a hacer vida pública no en política partidaria, eso no era par a mí. Yo empecé a hacer vida pública en el año 1984, cuando había dictaduras militares y aún no se conocían los gobiernos civiles. Y lo hice porque me secuestraron a mi esposo, mi primer esposo. Él nunca apareció ni vivo ni muerto. Y creo que el gran reto en aquel momento fue par a mí decir me quedo callada o lucho porque en Guatemala exista estado de derecho, porque haya justicia y porque haya, y porque se aplique la justicia para todo. Yo opté por la segunda.

Pero tuvo hace 26 años un costo muy fuerte, pero muy fuerte. No solo en aquella época de muertes alrededor mío, amenazas sino que el gobierno de facto se sintió intimidado y molesto con mi actuación. Pero tuvo rasgos positivos, como fue que al año siguiente se convocó a elecciones libres por primera vez en Guatemala, elecciones democráticas, allí empezó mi lucha. Pero yo ni soñaba estar en política partidaria.

Alguien como usted que ha logrado, superar tantos obstáculos, y sigue a pesar de ellos, se ha convertido en una figura pública de agrado para muchos, es admirada e incluso considerada una figura heroica, ¿esta simpatía por las personas le da fuerza en su lucha?

Sí, por supuesto que sí, cuando yo escucho palabras de estímulo de respaldo moral, yo me siento agradecida, con dios, con la vida y con la gente, por supuesto que si. Para mí es importantísimo. Pero también a la vez es un compromiso muy fuerte. Pero si me siento muy bien, muy agradecida.


Debido al conflicto armado, ¿su vida tomó un rumbo distinto?

Sí, en 1984 yo era unan mujer de más o menos 25 años, mi esposo también tenía la misma edad, y teníamos una niña de año y medio, estoy hablando de hace 26 años. A pesar de la tensión que se vivía diariamente, diariamente había secuestros, había muerte, no había estado de derecho, no habían elecciones libre, a pesar de eso yo en mi hogar llevaba una vida tranquila, en mi hogar, de la puerta para afuera, la situación en Guatemala era terrible. Guatemala llegó al extremo que lamentablemente desaparecieron 45,000 guatemaltecos por sus pensamientos u opiniones. Lo que yo no me imagine es que yo es que uno de ellos un día iba a ser mi esposo.

(Sus ojos se mojaron con los recuerdos, pero continuó..)

El 18 de febrero de 1984 mi esposo salió un día sábado, rumbo a su trabajo y… nunca más regresó. Lo que supe después es que a las 10:00 AM el fue capturado por fuerzas operativas de los años ochentas, no las actuales. Y nunca más volví a saber de él hasta hoy en día, 26 años después, lamentablemente.

¿Cómo me cambió la vida? Imagínese, yo me casé porque amaba a ese hombre, si no, no me hubiese casado. Lo amaba profundamente, era el padre en ese momento de mi única hija y sentí el dolor más grande de mi vida. Ese fue quizás, el dolor más grande que yo haya sufrido en toda mi vida. Perder a mi esposo, el hombre que yo amaba, y al padre de mi hija. Fue terrible, terrible para mí y para mi niña, que hoy ya tiene 27 años. Pero fue para nosotros muy doloroso. Me quedé siendo yo papá y mamá y por eso decidí en la soledad con mi hija, “¿Me quedo callada? ¿No digo nada por lo que está pasando? ¿Callo como los demás?” y dije “No, Guatemala no puede seguir así” hace 26 años, “Guatemala tiene que cambiar y tiene que tener gobiernos elegidos democráticamente, y si alguien comete un delito debe ser llevado a juicio, procesado” Pero no secuestrado, escondido, esto no es vida, y por eso salí a las calles a dar esa batalla que fue durísima, durísima, larguísima.

Estuve 13 años en la vida pública en el tema de búsqueda de desaparecidos, reinserción emocional. Y 13 años después alguien me dice “nosotros quisiéramos que usted participara de candidata a diputada. Usted ha venido tantas veces a tocar las puertas del congreso para hablar de leyes” y siempre me cerraban las puertas verdad, “Usted va a hacer las cosas diferente, porque usted ha vivido en carne propia lo que es la indolencia, lo que es la no aplicación de la ley.  Y acepté el reto. Esto fue 13 años después,  en 1984 empecé, en 1985 acepto esa oferta.

¿Quién le hizo esta oferta?

Me la hizo un partido que por primera vez iba a participar. Que venía emergido de la sociedad civil. No había ningún partido en ese momento, todos eran los mismos. Este partido se llamaba frente democrático nueva Guatemala, y era una organización de personas solamente emergidas de la sociedad civil, de organismos de jóvenes de mujeres, de gente diferente, gente nueva, y me ofrecen esa participación. Yo lo veo al inicio con temor, pero luego acepto el reto y bendito sea dios, me apoya la gente y participo por primera vez. De allí en adelante aquí he estado en el Congreso.

O sea el compromiso para mí era muy fuerte, porque mi vida anterior había sido muy dura, y muy dolorosa.  Y mi lucha había sido muy fuerte. Entonces regresar significaría hacer las cosas como corresponden.


En º984 después de que secuestran a mi esposo, fue horrible. Yo iba a buscarlo en las morgues, a buscarlo en lugares terribles, a buscarlo en cementerios, tenía que ver cadáveres diarios, porque en los años ochentas había cadáveres diarios. Gracias a dios los jóvenes no lo vivieron, pero fue horrible. Con mi suegra, la mamá de mi esposo que todavía está viva, íbamos a identificar cadáveres. Se imagina ver diariamente eso, solo para ver si era él o no, y claro que no era él. Pero allí conocimos a otras mujeres, esposas madres, hermanas que también les había pasado lo mismo que a mí.

Y me dicen “mira, que bueno que estás aquí, denunciando a la Prensa lo que pasó con tu esposo, pidiendo que aparezca. ¿por qué no nos unimos y hacemos un escrito juntas, juntas a orar por dios, o una misa juntas?” y así fue como empezamos a unirnos y así empezamos el Grupo de Apoyo Mutuo.

¿Consideró en algún momento que ser mujer podría ser un obstáculo, más en aquella época?

Bueno, era muchas veces un obstáculo, y tal vez en algún momento lo es en la actualidad, se considera que la mujer por ser mujer es más vulnerable! Tiene menos carácter, es menos enfática, pero yo estoy convencida de que no se trata de ser mujer o hombre sino de la actitud hacia la vida, la perseverancia y la constancias, y son características que me han acompañado toda mi vida. Y apear de la adversidad, de mi condición de mujer o madre, pues yo seguí con perseverancia, y preferí no ver hacia atrás, creo que un día voy a ver hacia atrás, ver lo bueno y lo malo y hacer una síntesis para eso. Pero ahorita no es el momento, 26 años después aún no es el momento.

Yo tomé una decisión, para algunos fatal. Cuando secuestraron a mi esposo, secuestraron a otros amigos de él, conocidos, y mucha gente se fue del país, a México, a Costa Rica, a Canadá.  Pero yo tomé la decisión de que las batallas se dan en el escenario de los hechos, y este es el escenario de los hechos y que iba a ser muy duro. Pero el temor no me paralizo, y pensé que iba a dar la batalla desde aquí. Y así fue como decidí jamás, jamás salir del país. Hasta hoy día yo nunca he tomado la decisión de irme al exilio.


Similar a lo que sucedió hace algunos días verdad cuando Castresana le ofreció esa opción hace algunos días.

Si me ofrecen, pero si no lo hice en aquellos momentos donde no había estado de derecho, no había gobiernos elegidos, eran militares, cómo ahora habría de hacerlo.

¿En algún momento recibió protección de entidades extranjeras?

Efectivamente, al año de estar fundado el GAM (Grupo de Apoyo Mutuo) pasó algo muy grave, porque yo estuve involucrada en dolorosas situaciones. La cofundadora del GAM, una de las mujeres que viene conmigo al cementerio me dijo “mi esposo fue asesinado, y juntas quiero que hagamos algo”. Ella se llamaba Rosario Godoy de Cuevas. Incluso era menor, porque ella tenía 23 años. Su hermanito que iba con ella ese día tenía 21, y su hijo que había procreado con su esposo desaparecido, era un bebe de 1 año, un bebe bellísimo.

Ella me había dicho que estaba sintiendo que la vigilaban, que la perseguían, era semana santa, y nos resguardamos. Pero al año de fundado el GAM, y ella siendo la vicepresidenta del GAM ya no regresó. Y la encontramos con su familia muerta. Muerta ella, el bebe y su hermanito.

(Suspiró)

Entonces fueron épocas muy aciagas, muy duras, que lo que buscaban era doblegarlo a uno y obligarlo a no hacer nada. Y muchísima gente que estuvo conmigo, y lo comprendo, me decían “ya no aguanto esto”, “si fueron capaces de matar un niño de 1 año y medio, cómo no me van a hacer nada, yo me voy”. Fueron años muy fuertes, muy duros. Que solo recordarlos, si generan como cierta sensación de dolor y tristeza, por aquellas personas que uno amo o por todo lo que ha costado que Guatemala avance y camine, y que sigue sin caminar mucho.

¿A quién podía yo acudir? Secuestran a Rosario, la matan junto con su niño. Yo no iba a ir con la policía, porque ellos mismos eran. Entonces yo lo que hice fue refugiarme en una casa que había en la zona 11, que se llamaba brigadas de paz. Yo había pasado enfrente otras veces por allí y había visto que habían extranjeros, y llegué y les dije “estoy siendo seriamente amenazada, acaban de matar a mi mejor amiga, con su niño, acabamos de encontrarla, yo quiero que ustedes me den protección” y me dijeron “pero nosotros somos pacifistas”, eran inspirados en Gandhi, tan lindos. Ellos eran gente inspirada en pacifistas, que jamás ha tocado un arma en su vida, ni las tocó jamás. Y yo les digo, “eso quiero yo, si yo estoy con ustedes, ellos no se van a atrever a hacerme algo a mí”. Y ya de allí, salí acompañada de dos señoritas extranjeras. Y solo por ser extranjeras, nunca hicieron nada.

Entonces dos se quedaban conmigo, y uno con mi niña. Que ya para ese momento tenía dos años. Y así estuve más o menos 9 años de m vida. Hasta ya casi cuando se firmaron los acuerdos de paz, que sentí que las cosas habían mejorado, que ya habían gobiernos civiles. Que ya había una sociedad con más cultura de la democracia, que decidí estar sola.

¿Qué considera que podrían aprender las nuevas Generaciones acerca del conflicto armado?

Bueno, que el conflicto armado a la larga dejó muchas muertes, 45,000 personas secuestradas, 200,000 personas asesinadas, mucha tierra arrasada, y que eso no se debe repetir, nunca más. Y que a lo único que se llegó fue  a enfrentarse como hermanos, a generar ausencia de democracia, ausencia de estado de derecho, ausencia de elecciones libres, imposibilidad de expresarse para la sociedad guatemalteca, se cerraron las posibilidades, la gente vivía en terror. Entonces yo creo que a ese periodo jamás debemos regresar, y creo que los jóvenes tienen una lección de vida, para decir  “tuvimos una Guatemala oscura opaca, en la que la gente no sabía que era votar, porque  era mediante golpes de estado. Hoy tenemos una Guatemala diferente, que por otras clases de grupos, crimen organizado, mafias, se puede perder.


Tenemos que pelear dentro del estado de derecho, una batalla para seguir consolidando a Guatemala. Eso es lo que yo creo que debe ser. Nunca los métodos violentos, sino que mediante métodos legales y el  estado de derecho.

En el año 2004 usted fue seleccionada en una encuesta de Vox Latina y Prensa Libre como personaje del año, en su labor en pro de la justicia. ¿Cómo modificó esto su visión de la Política?

¿Qué le puedo decir? Cuando uno recibe un reconocimiento de este tipo, lo que hace uno es valorarlo enormemente, agradecerlo enormemente, y comprometerse más con las cosas que está haciendo. No cambié nada, seguí siendo la misma, lo que si hay es mayor compromiso. Si fui nominada personaje del año es porque tiene que seguir las cosas como debe ser, e ir abriendo más camino.

Sobre el  autor:

Una sola frase no es suficiente para el que entiende las palabras,

Pero lo es para aquel que entiende la Vida.

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