Una entrevista hecha a Oscar Clemente MarroquínOscar Clemente Marroquín, es actualmente el director del diario La Hora, que fue fundada por su abuelo en 1920. Él es licenciado de derecho, y se ha dedicado al periodismo también. Al entrar, se puede visualizar que la pared esta tapizada de marcos, en ellas hay diplomas y otros premios hacia el diario. No hay mejor alegría que ver una empresa que, desde sus inicios, ha aportado por la sociedad y por los ciudadanos, ofreciendo noticias e informaciones reales que ayudan a crecer al guatemalteco, para ser crítico y pensante en la historia de Guatemala.
Abordando el tema del conflicto armado interno, uno como periodista debe de abarcar lo más cerca y profundo posible de lo que es Guatemala. Sobre todo la juventud deja pasar todo ese tipo de problemas que marcan una vida y una historia de nuestros padres y abuelos.
Tome en cuenta la forma de hablar de Oscar, por medio de sus palabras presentí que viajo por el tiempo, hacia los momentos más duros de su vida. Personas que han luchado y que han muerto por tratar de hacer las cosas bien para el país. A pesar de todos los procesos en el cual él estuvo involucrado, como en los Acuerdos de Paz, aun cree que hay falta de justicia, falta de ciudadanía por parte de todos los guatemaltecos. Y lo que más doloroso es en las situaciones más difíciles, Guatemala aun sigue decayendo, y muchas de esas situaciones se dan por culpa nuestra, por no hacer algo al respecto y parar con todo el sufrimiento.
En la entrevista que tuve la oportunidad de hacer en su oficina, hablamos primero sobre la carrera de periodismo, expresa que el periodismo en Guatemala se le da mucho énfasis a la parte técnica de la carrera, como ejemplo géneros periodísticos y redacción, y de descuida la cultura general. El periodista debe de pasar a ser un conocedor de la realidad.
Según lo que él ha vivido durante el conflicto armado interno y sus experiencias, tanto personal como profesionalmente, se pudo hacer la siguiente entrevista:
Pues quisiera que empezara relatando un poco de su vida, cómo empezó, porque es usted periodista, desde cuándo dirige la hora, la visión, su visión sobre el aspecto del conflicto armado.
Mire la verdad es que es pura cuestión de herencia, mi abuelo fundo La Hora en 1920, hace noventa años en esta vocación. Y mi familia, todos hemos sido periodistas, no solo mi padre mis hermanos, mis hijos 2 ya se han dedicado al periodismo. Yo académicamente, Mi formación es derecho soy licenciado.
Pero empecé a trabajar desde la infancia y vacaciones escolares, trabajaba primero en la imprenta trabaje en la redacción y cuando me gradué de la universidad y empecé en la facultad de derecho, empecé a trabajar en la planta de redacción y me toco actuar como, primero como fotógrafo, y después como reportero, cubriendo las distintas fuentes y después me retire un tiempo del periodismo y porque fui a trabajar a la municipalidad con el Lic. Colom Manuel Margueta y trabaje por 8 años, fui vice alcalde en esos tiempos. Y después regresé a incorporarme a la entidad periodística y he estado prácticamente desde el 78 para acá.
¿Cuál es la visión del diario La Hora?
Mire, yo diría históricamente ha sido un diario comprometido con la búsqueda de la democracia en el país. Ese ha sido el motivo esencial, para eso lo fundó mi abuelo en 1920, recién caído Estrada Cabrera. Y eso le ha costado a La hora tres cierres, por eso la hora tiene cuatro épocas de su existencia, porque los gobiernos la cerraron y paso catorce años en el exilio toda la época de Ubico y regresó en 1944, y esa es la época final digamos la continua del 1 de noviembre del 44, 10 días después del 20 de Octubre, se vuelve a publicar La Hora y sigue hasta nuestros días, pero siempre buscando la democracia y combatiendo las distintas formas de dictadura. Con algunos matices en cambios en el enfoque de temas económicos y sociales y la línea ideológica, por razones históricas y de tiempo que durante la época de mi abuelo La Hora tuvo un enfoque liberal, digamos.
Posteriormente cuando mi padre y yo asumimos al la dirección de La Hora, La hora se convierte en un medio como de expresión social demócrata, porque la línea ideológica que nosotros tenemos y no es secreto que los medios responden con la línea ideológica de sus propietarios, en este caso la hora tiene una visión social demócrata.
¿Tuvo alguna influencia directa tuvo el conflicto armado, que acciones tomaron? 6:25
Mire la época más dura para ejercer el periodismos en Guatemala yo diría que empezaría en 1954. Porque la intervención norteamericana para botar el gobierno de Arbenz plantea una división artificial de la sociedad guatemalteca entre comunistas y anticomunistas, y ahí empieza. Si bien es cierto que hasta en 1960 se produce un levantamiento de los militares y sufrimiento de los primeros focos guerrilleros. Pero ya la exclusión de un fuerte sector de la sociedad venia desde 1964. Castillo Armas implementa una ley de de defensa de las instituciones democráticas, que se lee en el decreto 9 del gobierno de la liberación, que prohibía prácticamente cualquier actividad política o sindical que no estuviera lo que buscaba la liberación, que era un movimiento de extrema derecha. Entonces toda la gente que no era de la extrema derecha se quedaba excluida del caso político del país. Y eso marca las diferencias y lo que marca al final de cuentas el conflicto.
Obviamente para la prensa fue una situación difícil La Hora fue el periódico que publicó la existencia de tropas anticastristas en Guatemala, entrenándose en la Finca Helvetia, bajo el patrocinio de la agencia central de inteligencia de los Estados Unidos. La finca Helvetia era de la propiedad de Roberto Alejos, uno de los amigos más cercanos del General Igoras, y aquí estaban entrenando a los que iban a desembarcar en playa Girón, bahía Cochinos, en el movimiento anticastristas, que fracasó en 1961.
Pero La Hora publicó eso y trajo consecuencias, muchos de los redactores, tenemos varios empresas auxiliadas, reporteros de los medios fueron asesinados, para los directores, la segunda parte del conflicto son cuestiones difíciles ejercer una autocensura porque uno sabe que uno se juega la vida y compromete la vida del personal que trabaja en el medio. Y yo estaba en el informe del esclarecimiento histórico que se estructuro a raíz de los acuerdos de paz, hay un testimonio que yo di a la comisión del esclarecimiento histórico, explicando el papel que me tocó tristemente jugar alrededor de los hechos de la Embajada de España, porque aquí vinieron los campesinos a dar una denuncia concreta en lo que estaba ocurriendo en Quiche, como los estaban masacrando en aquel momento, esa situación fue muy fuerte, y ellos lo que querían hacer una denuncia a nivel mundial, pero que se conociera primero en Guatemala, sobre esas barbaridades que se cometieron. Y yo con pena, que hoy en día me causa un gran dolor y un gran sentimiento, dilema ético, que desafortunadamente por las condiciones internar de seguridad y el riesgo que corríamos y que correría el personal de redacción, no podía hacer la publicación.
En ese tiempo (suspira) para uno de director, es más segura las condiciones porque mal que bien, uno podía disponer de sistemas de seguridad, pero el reportero que andaba en la calle estaba solo y experto. No quiere decir que lo hacía pensando en los reporteros, pero pensando en mi propia seguridad y la de mi familia. Pero hasta el día de hoy siegue siendo un terrible dilema ético, por eso sentí necesario explicarlo ante la comisión del esclarecimiento histórico, porque se han dicho muchas falsedades respecto al tema de la toma de la Embajada de España, que fue un acto premeditado, que iban a tomar a tomar a las personas que estaban en esa ocasión. Ellos vinieron aquí como fueron a la Embajada de España de forma pacífica, me imagino que trajeron aquí los medios de defensa. Pero ellos lo que querían era hacer una denuncia concreta de lo que estaba pasando en Guatemala, se que visitaron todas las redacciones y ante al silencio de la prensa ellos tomaron la decisión de ir a la Embajada de España.
¿Qué papel jugo el diario la hora?
Habían valores entendidos, en Guatemala se podían hablar de muchas cosas, pero lo que no se podía hablar era del papel del ejército en el conflicto armado, ni del régimen de la pertenencia de tierra. Ese era otro factor que le costó la vida a muchos, se dice que el que fue jefe de secretario de RRPP de la presidencia en tiempo del General Lauder y Roberto Girón Lemus, fue asesinado precisamente en la campaña electoral, él había elaborado un plan de reforma agraria, en la campaña posterior del Generan Lauder y eso no se lo perdonaron. Habían temas que se sabía que eran tabú, y en esas condiciones era muy frustrante hacer periodismo porque uno puede abordar con relativa tranquilidad temas como corrupción administrativa, aquí se publicaron muchas de las cuestiones como lo que pasó con Lucas en Chiqsoy, por ejemplo, proyectos de esa naturaleza que hubo malos manejos del perímetro nacional, esos temas se podían tomar, pero lo que tenía que ver con la doctrina de la seguridad nacional eran temas pos escrito, y desafortunadamente hay que admitirlo no los tocábamos (suspira) los que los trataron de hacer, también hay que decirlo, tristemente, murieron.
¿Alguna vez sí redacto alguna noticia sobre las barbaridades de lo que pasaba, alguna experiencia?
Yo además tenía militancia política, porque formaba parte de los grupos políticos de la municipalidad de Guatemala en ese tiempo. En una ocasión, platicamos con Manuel Argueta me pasó información sobre lo que estaban haciendo y como habían desplazado a un oficial del ejército que estaba tratando de hacer las cosas bien o mejor y lo habían enviado de agregado militar a Washington; era un alto oficial, entonces yo decidí publicar la noticia. Inmediatamente hubo una llamada del General Arana a unas de mis tías que la conocía, para exigirle que le dijera quien había hecho esa nota, porque era una nota que estaba manoseando al ejército y eso era intolerable.
Entonces, por supuesto que mi tía dijo quien era al autor de la nota (se ríe). Si durante algún tiempo sentí acoso e inseguridad, pero hay que decir que desafortunadamente como pasan con todas las cosas la vida, (toma un tiempo para pensar) ciertas posesiones ayudan y protegen mas a determinada gente, y en este sentido un director de un medio esta menos expuesto que un reportero o una persona que hace su trabajo en la calle. Por las implicaciones políticas mismas tendría un atentado contra un director de un medio, pero lo cual no quiere decir que no se da el caso, pero obviamente es más difícil tomar una decisión de salir de un director de un medio que de alguien más. Son esas realidad que se dan de la vida que no quiero calificar, obviamente no son justas porque el director del medio es el que toma las decisiones y compromete la vida del reportero, pero así es como funciona la cosa en la práctica.
¿El Diario la Hora tuvo algún ataque directo del gobierno?
Varias veces durante el conflicto recibimos ordenes de censura, y vinieron censores militares, porque en ese tiempo era corriente que de decretaba el estadio de sitio y una suspensión de garantías, incluía la libertad de emisión de pensamiento. No publicaba nada que tenía que ver con sistemas de seguridad, y si alguien publicaba algo, le caía un censor militar, aquí tuvimos varios. Me acuerdo que en el tiempo de Arana entraron soldados en la Universidad de San Carlos y nosotros publicamos una declaración muy fuerte del rector y eso significó que nos mandaran a un censor, tuvimos como 3 o 4 meses un militar que revisaba todas las notas que se publicaban. Son experiencias que gracias a Dios no se han vuelto a vivir, lo que sí marcaron toda una época.
¿Hay una experiencia que le marque más?
(Suspira) mire yo (vuelve a suspirar) aquí varias veces pasaron carros ametrallando las instalaciones y las ventanas, porque era época muy difícil económicamente entonces hubo una época que cubríamos nuestras ventanas con tablas de playwood, porque no podíamos cambiar los vidrios que habían destrozado. Pero, en general yo pienso que las cuestiones más difíciles fue cuando nos mataron personal: reporteros, fotógrafos, fue lo más terrible, le afectaba mucho a uno. Y no fue una vez fueron varias las que sufrimos ese tipo de agresiones.
Mencionado ahora el tema de la libre emisión de pensamiento, ¿usted cree que está funcionando eso ahora?
Yo creo que hay muchísima más libertad para opinar y expresarse, pero a mí siempre me ha preocupado que creo que no hay más comunicación, sino digamos ustedes que estudian C.C. de la Comunicación van a conocer más de eso. Pero no es que seamos una sociedad que se comunica más sino que hay más ruido. Todos hablamos pero nadie escucha. Esta es una sociedad en que podemos decir cualquier cosa pero nadie toma en cuenta lo que se está diciendo el planteamiento serio, la crítica, y de esa cuenta es que somos un país, que a pesar que hay en los medios de comunicación un debate bastante amplio sobre la realidad del país, de la realidad nacional, si nos damos cuenta la población permanece indiferente. Así le gente le importa poco los actos de corrupción, media vez no se meten en uno, no le afecta la misma violencia. Uno puede ver lo que le está pasando al vecino, pero mientras no le afecta a la familia, seguimos con nuestra vida.
Y yo creo que esa indiferencia del guatemalteco es la principal causa del descalabro que hay en el país, yo creo que es una situación que siempre lo comparo con el terremoto del 76, yo creo que lo que está viviendo Guatemala desde el punto de vista institucional, desde el punto de vista de sus valores, desde el punto de vista de construcción de unas sociedad más justa, es posiblemente peor que el terremoto del 76. Este país ahorita tal como esta, yo lo veo a la deriva, no le veo una visión de largo plazo que este orientada a darnos a los ciudadanos la confianza y tranquilidad que el día de mañana, por lo menos es lo que yo siento como parte de una generación marcada por el conflicto interno, yo no creo que estamos dejando a sus hijos un país mejor que el que nos dieron nosotros nuestros padres. Al contrario veo que el país en retroceso, un país más confrontado, un país sin norte sin horizonte, y así no hay nación que pueda salir adelante.
¿Qué cree que puede hacer el gobierno con la política?
Hablaría más por el punto de vista de los medios de comunicación. Los medios de comunicación hay que hacer un serio esfuerzo, por promover la participación del ciudadano para entender que los problemas del país no los va a resolver ni el gobierno, ni los políticos, lo tenemos que resolver los guatemaltecos. Ahorita mismo tenemos en Guatemala la comisión internacional contra la impunidad, ha dado golpes insignificantivos que yo creo que marca un mito por haber logrado la captura de los jefes de la policía nacional civil, porque ellos eran los que hacían tumbes de droga, eso es importantísimo. Pero que va a pasar el día que la CICIG se vaya, ya los guatemaltecos asumimos nosotros el papel y el rol contra la impunidad, yo creo que no. Yo creo que estamos dependiendo y aferrados nada más a lo que puede hacer un ente internacional, en presencia fugaz en el país, y que definitivamente nos falta como ciudadanos tratar de hacer algo, si no somos nosotros los que asumimos la tarea, no creo que Guatemala tenga mucho futuro.
¿Usted cree que los ciudadanos deben involucrar en los acuerdos de paz?
Usted uso una palabra, yo la había usado, pero usted la repite. Seamos cuidadnos, ahorita lo que somos es habitantes de un país, y como habitantes somos un tipo de borregos, ahí vamos con la marea, sin ser agentes ni factores de cambio, ni propulsores o impulsores de una sociedad más justa, equitativa y tolerante. Sino que simplemente el ejemplo de los Acuerdos de Paz, tanto el Gobierno como la Guerrilla, en la época de Arzú, se apropiaron de esos acuerdos debieron haber sido acuerdos de estado y socializado, para que todos los guatemaltecos lo asumiéramos como desafío y como un proyecto de nación, y no se cumplieron. Los Acuerdos de Paz son hermosos en el papel pero no se cumplen.
Eso es lo que usted opina, que no se cumple…
Los acuerdos de paz es mínima la parte, y sobre todo la característica de los Acuerdos de Paz en Guatemala son los pocos, o el único ejercicio que se ha hecho que no se refiere tanto a los efectos, o sea buscar el cese al fuego evidentemente, pero también todos los acuerdos en la parte socioeconómica, el tema agrario, el tema de la democracia, el tema indígena, lo que se buscaba era atacar las causas del conflicto. Y toda la parte sustantiva de los Acuerdos de Paz no se han cumplido, o sea se cumplió la parte del cese al fuego, pero no la parte de entender la parte de qué nos llevo al conflicto y por qué surgió el conflicto y qué hacemos para desactivarlo. Yo me recuerdo hace algunos años Cristian Tumishaq tuvimos una ocasión de participar conjuntamente en un foro y él dijo una de las palabras que no se me olvidan: “Guatemala es un país que está viviendo una situación Pre conflicto, sin haber solucionado su Post conflicto”. Ahí están todavía las causas y eso es preocupante. La gran ventaja, desde el punto de vista de la paz y la tranquilidad, es que los guatemaltecos tenemos sangre de horchata, somos indiferentes por eso es que hay paz, no hay riesgo de que vaya haber un conflicto o que nos vayamos a enfrentar uno contra otros. Pero la verdad que las causas, el caldo de cultivo ahí está.
Yo veo en peligro de que en el futuro, de aquí si uno analiza la historia de Guatemala, como psíquicamente el pueblo tiene un aire contra molino. Se aguanto 14 años de Ubico y sumiso, nunca nadie protesto, nadie quiso nadie protesto, aguanto lo que Ubico quiso decir, pero de Junio a octubre de 1944 el pueblo toma una acción y bota al Gobierno. 22 años de Estrada Cabrera el pueblo se lo aguantó, nadie chistaba lo que decía Estrada Cabrera; pero al final, cabalmente mañana, hoy estamos a 10 de marzo, mañana 11 de marzo fue la gran manifestación de 1920 que fue el principio del fin de la dictadura de Estrada Cabrera. Y fue de nuevo la participación otra vez de la gente lo que significo que el país tuviera una oportunidad democrática, y que el más reciente que fue el conflicto armado interno, también fue una expresión de gente insatisfecha de lo que estaba ocurriendo en el país, y la consecuencia todos los conocemos, tristemente se desperdicio la vida de muchísima gente sin que el país cambiara nada.
¿Ahorita no existe la democracia?
Si habláramos de democracia formal tendríamos de tener partidos políticos, dignos de llamarse partidos políticos. Yo no veo ninguno, no hay partido político en Guatemala, son grupos electoreros que se forman alrededor de un candidato nada mas, y cuando llegan a poder no hay una ideología, no hay un proyecto de nación, que es lo que están buscando. Entonces sí hay democracia en el sentido de que cada cuatro años podemos elegir presidente, pero ¿resuelve eso los problemas de Guatemala? Yo lo veo especialmente en el campo de la juventud, es necesario incentivar a una toma de conciencia de que el país no va por un buen camino, pero no va a enderezar el rumbo si no es con la participación de los ciudadanos. O sea, ser ciudadano es diferente a ser habitante, no hay que ser nada mas lo que habitamos y vemos como pasan las cosas, como para convertidor en ciudadanos en el concepto antiguo de la ciudadanía era eso, compromiso, participación, ser agente del parte activa y viva de la sociedad.
¿Esa es su Guatemala ideal para usted?
La que yo quisiera, darles a mis hijos y ahora a mis nietos.
¿Ellos han tenido alguna participación?
Mire todos han tenido, el que más destacada la tuvo fue (se queda callado) José Carlos Marroquín, quien fue jefe de estrategia de la UNE, y lo ametrallaron y lo balearon y se tuvo que ir al exilio, porque él se opuso a los grupos clandestinos y poderes paralelos de las mafias que estaban entrando al partido y eso le significó vivir en el exilio. Él no puede regresar mucho tiempo a Guatemala porque se enfrentó a los criminales y a los asesinos.
Esto fue la entrevista, ahora solamente les dejo a ustedes contestar la pregunta inicial, ¿existe la democracia en Guatemala? Y ¿hasta cuándo veremos una Guatemala cambiada y mejorada?



Comentarios
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si es un tema muy interesante, tomar conciencia y lla no seguir como borregos arriados para donde nos quieran llevar y vivir como todo un ciudadano que al ver un simple desvio de democracia mueva multitudes, con el mismo ideal y pensamiento.