12:35 | 04/02/2010

Fuente: PrensaLibre

POR CRISTINA BONILLO

La vida de José* se vio truncada hace ahora algo más de un año, cuando caminaba por la calle y recibió dos balas perdidas producto de un asalto que no iba dirigido contra él. Debido a ese ataque, perdió un riñón, la movilidad de la cintura para abajo y sufrió daños en un pulmón y el páncreas.

A los 48 años, la vida de José ha dado un giro de 180 grados: pasó de tener un trabajo en el que ganaba Q7 mil mensuales, a ser una carga para su familia. Desde que vive en silla de ruedas, cuenta que sufre de dolores permanentes, gasta más de Q1 mil mensuales en analgésicos y tuvo que vender su casa, porque no estaba acondicionada para ser recorrida en una silla de esas.

El suceso no solo truncó las ilusiones de él y de su familia, sino también tuvo un costo social. Pasó ocho meses internado en un hospital del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS).

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